Treinta años sin Gilles (III)
La leyenda negra de la F1 dice que Ferrari y Gilles estaban teniendo problemas para llegar a un acuerdo económico más allá de 1982. Se decía que Gilles ya había pactado con John Barnard y Ron Dennis para pilotar uno de los revolucionarios McLaren de fibra de carbono en 1983 con auspicio Marlboro. Se decía que el Commendatore adoraba a Gilles, pero en los últimos tiempos éste se había vuelto demasiado arrogante y ambicioso por lo que respecta a dinero, para los gustos de Enzo. Se decía que la familia Ferrari veía horrorizada como Gilles le era infiel a su esposa Joanna una y otra vez. La Scudería también había dado un lugar en su corazón a aquella chica rebelde que Gilles había hecho su compañera y la madre de sus hijos.
En las reuniones de pilotos, para tratar temas de seguridad, siempre la posición de Gilles era la misma. Correr como sea. “Si llueve, pues que llueva. Que cada quien vea qué tan rápido puede ir. Y si hay grietas en la pista o arcenes mal hechos sobre ella, que cada quien vea qué tan rápido pasa sobre ellos. Y si hay carros turbo mucho más potentes, que los haya. Que cada quien vea qué hace para compensar la diferencia”. Su filosofía quedaba disuelta en un pensamiento. “Cuando levanto el pie, ya no me divierto”. Continuar leyendo »










