Los cinco Jeep del Futuro

Fueron concebidos solo a efectos de exhibición y como un modo de incentivar la creatividad de los diferentes departamentos de diseño de la casa.   Todos, excepto uno, fueron construidos con componentes de producción en serie de Chrysler, Jeep o Mopar y los chicos de Jeep nos permitieron manejarlos a nuestras anchas, en rigurosa exclusiva, al final del Jeep Experience en Colorado. 

Mighty FC:

En los años ’50 Jeep había complementado su gama de CJ, Wagoneer, Gladiator y Overland con un curioso híbrido entre tractor y pick up, basado en el chasis del CJ, debidamente alargado, y con el robusto motor seis cilindros original.  Los chicos de Jeep realizaron una réplica perfecta de este modelo, le añadieron una cama de carga más larga, lo aderezaron con suspensiones más robustas, instalaron ruedas de gran tamaño y lo pintaron en un atractivo color azul grisáceo que recuerda los años de la guerra fría.   De los cinco prototipos Jeep, es el más elaborado de todos y su carrocería tuvo que ser desarrollada en forma específica, así que hablamos de un prototipo muy costoso.   Jeep nos permitió examinar todos sus ángulos y también pudimos manejarlo, aunque siempre se nos solicitó ser en extremo cautelosos para no dañar nada. El tren de mando es moderno y al asomarse uno debajo llama la atención lo bien instalado y resuelto que se ve el chasis, con un acabado meticuloso en cuanto a pintura, soldaduras y demás, que hacen pensar en un carro de serie y no en un prototipo.

Willys ’62:

Mark Allen, el encargado de ingeniería de Jeep, cuando me aproximé, me dijo.  “Nunca supimos de donde apareció, pero en los garajes estaba esta vieja Willys de 1962, que quizá nos llegó en la época en la que Chrysler compró a AMC y que posiblemente ha sido propiedad de Jeep desde que era nueva.  Al revisarla y limpiarle el polvo, la encontramos bastante original en su carrocería e interior, pero con necesidad de profundas reparaciones mecánicas.    Intentamos reparar el motor original pero luego se nos ocurrió hacer algo mejor;  reemplazar todos los órganos mecánicos por los de un Unlimited”.   El resultado es una Overland totalmente “vintage” y con un sorprendente nivel de originalidad, que conserva incluso la tapicería original en sus asientos y puertas, pero tiene un rendimiento absolutamente contemporáneo.   Los chicos de Jeep han tenido el acierto de instalar una caja de cambios manual, con embrague clásico, y aunque alteraron la suspensión frontal y el eje delantero, no instalaron ningún sistema de dirección asistida por  lo cual el gran volante original no solo es un toque antañón, sino una necesidad.   La favorita sentimental de los departamentos de ingeniería y diseño de Jeep.

W12:

El Gladiator era el pick up derivado del station wagon Wagoneer, llegado en 1962 y al igual que ésta, fue fabricado con pocas modificaciones hasta 1987, recibiendo la segunda generación la denominación J10.   El Gladiator fue, junto con los Overland, Wagoneer, CJ y Commander, de los Jeep más emblemáticos y su diseño fue obra de Brooke Stevens, que creó una obra de arte imperecedera.     Los chicos de Jeep tomaron un Wrangler Unlimited, lo convirtieron en pick up modificano ligeramente unos cuantos paneles y crearon un capó, una parrilla, un parachoques y unos buches de rueda exactamente iguales a los del Gladiator.   El interior también incorpora un asiento de banco “años ‘60” que combina extraordinariamente bien con el modernísimo panel del Wrangler actual.    Al igual que el Traildozer, el W12 es de transmisión manual y el prototipo llama poderosamente la atención con su brillante pintura rojo carmín, su interior mezcla entre vintage y avantgard, sus enormes cauchos de tractor y sus ruedas, con tapacubos “años ‘60”, al igual que el emblema Jeep troquelado en la tapa del cajón de carga.   El ciclo de producto del Unlimited comenzó en 2007, por lo cual su curva comercial debe comenzar a descender pronto, pero el Pentastar V6 es de última generación y pensamos que Jeep  podría obtener un importante éxito comercial si decidiera fabricar el W12, porque las posibilidades de personalización son enormes, e irían muy de acuerdo con el espíritu actual del comprador, que valora lo moderno pero se siente atraído por lo retro.   Neoclásicos como el Mustang, el Mini, el New Beetle, el Camaro y el Cinquecento han alcanzado el éxito, basados en una ingeniería moderna, un estilo retro con elementos modernos y una posibilidad inmensa de personalización a la medida con colores y versiones, a un precio final muy comedido.  Apostaríamos que un W12 causaría furor en el mercado y, viéndolo objetivamente, el estilo original creado por Brooks Stevens para el Gladiator luce aun magnífico cincuenta años después.

Wrangler Traildozer:

Los 288HP que desarrolla el Pentastar V6 no nos parecieron insuficientes en el  Unlimited y mucho menos en los Wrangler Rubicon, más ligeros, con techo de lona y corta distancia entre ejes, pero ¿qué ocurre si colocamos bajo el capó un potente motor HEMI V8 llevado a 5.4lts y afinado para entregar 450HP?  Pues obtenemos la mezcla más singular del mundo entre vehículo rústico, utilitario, deportivo, muscle car y máquina de meter ruido.   Sorprende en esta bestia la docilidad de su tren de mando, incluyendo el embrague para acoplar las cinco velocidades manuales, pero el ruido del escape simplemente es sobrecogedor y no hay que manejarlo mucho para saber que una sola caricia del acelerador nos permitirá subir a cualquier colina en un santiamén.   O ganar una carrera en un semáforo contra el primer Mustang o Camaro que encontremos.    Un atractivo acabado de pintura amarilla, soberbias butacas deportivas y un extraordinario estéreo completan este paquete, que podría servir de inspiración a cualquier aficionado a Jeep que desee construirse uno  en su propio garaje, seleccionando piezas del catálogo Mopar.  Comentamos a los amigos de Jeep que nos recordaba al prototipo Hurricane de unos pocos años antes y sonrieron significativamente.

Compass:

En Venezuela hemos conocido la versión original del Compass, que como saben nuestros lectores, es básicamente un rediseño exterior del Dodge Caliber al que se han añadido unos pocos toques Jeep y un sistema de mando 4×4 de tipo sencillo.   El prototipo de Jeep ya incorpora la nariz “tipo Grand Cherokee” que el año pasado se añadió a la versión rediseñada que hoy se vende en este modelo y que nos parece mucho más acertada que la original, pero además cuenta con un acabado de pintura realmente llamativo, un interior muy equipado y diversos accesorios que podrían formar parte de la dotación opcional del Compass de serie.   Este prototipo fue creado para atraer algo de publicidad hacia el Compass de serie y ayudar a impulsar sus ventas en su fase final de vida comercial.

 

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